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miércoles, 23 de diciembre de 2009

La Argentina Insolente


El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr.. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA).. Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.
La Argentina Insolente
En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme
esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque
podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la
casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo
predecible..
El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a
cumplir.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se
cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).
El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer:
"la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.
En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e
inmediata. Pero también había piedad.
Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba
intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que
sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como
todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo..
Eso es loque nos arruinó. LA INSOLENCIA.
Usted puede romper una regla -es su riesgo-
pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.
El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de
petulancia, descaro y desvergüenza..
La insolencia hace un culto de cuatro
principios:
- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.
La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.
La insolencia en mi país logra que los
que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que
sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.
Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos
tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?
Yo se lo voy a contestar.
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.
Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente
levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.
Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier
cosa.
Porque hay que aprender a hacerlo todos los días.. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.
¿A USTED QUÉ LE PARECE?
¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?
Espero no haber sido insolente.
En ese caso, disculpe.
Dr. Mario Rosen

jueves, 30 de abril de 2009

Carta a Gobernante

Porque estoy repodrido de que en éste país nos cagues todos los días, porque estoy cansado de que a los que trabajan les saquen el 38% del sueldo, a los del campo les saquen el 45% de lo que ganan, que nos caguen de un día para el otro el 75% de todos nuestros aportes de la vida
para cuando seamos viejos poder vivir dignamente. ¿Por qué? acaso nosotros que tenemos éxito en nuestro trabajo y nos va bien somos delincuentes y nos castigan? ¿Vamos a ir en cana también por eso? y los delincuentes de verdad mientras tanto qué pasa? Los narcotraficantes, los chorritos negros de mierda que te matan por un par de zapatillas o porque no les gustó tu cara para darte miedo, que no te dejan salir a la calle mientras ellos hacen lo que quieren, nosotros encerrados tras las rejas por honestos y laburantes, por tener un autito y una casita.

ME ROBARON 5 VECES Y ME SALVE DE PEDO, TODAVIA NO ME SECUESTRARON NI ME AFANARON LA CASA PORQUE TENGO UN CULO BARBARO ¿Y TENGO QUE ESTAR CONTENTO CON LO QUE VIVO?

O en que pais viven los que dicen que eso es mentira y que no pasa nada. Estoy RE PODRIDO que nos caguen la plata que ganamos los que laburamos para darle de comer a toda esa manga de vagos de mierda de los planes trabajar y todos los que se afanan todo, y casualmente jamas van en cana.. sin haber movido el culo en su vida mientras nosotros les pagamos los aportes a ellos en vez de a nosotros mismos como corresponde, para llevarlos a los piquetes y pagar campañas políticas.

CRISTINA, LA RECONTRA CONCHA DE TU MADRE HIJA DE RE MIL PUTA! SACATE LOS VESTIDITOS DE MIERDA Y TIRÁ ESAS CARTERITAS PUTAS QUE USAS Y PONETE LOS PANTALONES Y LABURÁ. Y SI NO SABES NADA, PORQUE LO ÚNICO QUE HICISTE EN TU REPUTA VIDA FUE HACER QUILOMBO EN UNA UNIVERSIDAD DEL CULO SIENDO UNA GUERRILLERA DE MIERDA, ANDATE Y DEJALE EL LUGAR A LOS QUE QUIEREN TRABAJAR POR NOSOTROS Y NO SON SOBERBIOS Y MAL PARIDOS COMO VOS. SI YO LABURO, ME VA BIEN, FUI EXITOSO, ME ROMPI BIEN EL ORTO PARA LOGRARLO Y ARRIESGUE Y DEJE DE LADO MUCHAS COSAS PARA HACERLO.
SOS UN CEBRA, TE CREES YEGUA, SOS UNA RAYADA Y NADIE TE MONTA

PAGUÉ Y PAGO TODOS MIS IMPUESTOS... TENGO TODO EL DERECHO DEL MUNDO A GANAR LO QUE ME MEREZCO CON MI LABURO Y NO TENGO PORQUE DARLE UNA PARTE A NADIE Y DARLE DE COMER A UN NEGRO DE MIERDA QUE SE RASCA LAS PELOTAS NI SIQUIERA ABAJO DE UN ARBOL A LA SOMBRA PORQUE LE DOLIA MUCHO EL CULO LABURAR PARA PLANTARLO. SI, YO TENGO UNA 4x4, UNA CASA CON PILETA DE PLÁSTICO, UN TELEVISOR Y UNA COMPUTADORA, Y POR ESO SOY UN OLIGARCA Y NO TENGO DERECHOS?
Y VOS QUE CARAJO SOS? QUE TENES 32 PROPIEDADES, QUE SOS DUEÑA DE TODOS LOS CASINOS Y NEGOCIADOSDE MIERDA DE ESTE PAIS, QUE NO PAGÁS LOS IMPUESTOS QUE SÍ NOS OBLIGAS A NOSOTROS Y QUE HACES QUE SE CAGUEN A PIÑAS Y QUE SUFRA GENTE QUE NO TIENE NADA QUE VER PARA VOS MANTENERTE EN LA TUYA SIN ADMITIR TU SOBERBIA DE MIERDA Y TUS FERIADOS MENTIROSOS, GUERRILLERA PUTA, PARA IRTE DE VACACIONES Y RAJAR DE LA MIERDA, QUE VOS Y EL HIJO DE PUTA DE TU MARIDO CREARON Y NO LO SOPORTAN NI UDS.
QUE MIERDA SENTIS EN LA CABEZA CUANDO VES QUE LA GENTE QUE PIENSA NO TE QUIERE, NO TE PUEDE VER Y LOS UNICOS QUE TE SIGUEN NO TIENEN UN SORETE EN LA CABEZA, PORQUE NO LES
ENSEÑASTE NI SIQUIERA A ESCRIBIR, SOLAMENTE LES
ENSEÑASTE A ROBAR Y A ODIAR AL QUE TRABAJA CONVIRTIÉNDOLOS EN UNA MIERDA, COMO VOS. CRISTINA, ANDATE, A_N_D_A_T_E. NO TE VOTAMOS, LOS QUE TRABAJAMOS Y TE PAGAMOS LOS LUJOS, LOS SIRVIENTES, LOS VIAJES, TU ARROGANCIA, Y QUE QUEREMOS ALGO NUEVO Y NO UN GOBIERNO DEL AÑO 40 NO TE VOTAMOS; NO TE QUEREMOS; NO TE SOPORTAMOS; NO SOPORTAMOS TUS ZAPATITOS; NI TUS EXTENSIONES; NI TUS CIRUGÍAS NI TU IDEOLOGÍA DE GUERRILLERA.

ANDATE CON CHAVEZ A LA RECONTRA REMIL PUTA MADRE QUE TE PARIÓ; NO QUEREMOS QUE LA ARGENTINA SEA VENEZUELA NI CUBA NI NADA DE ESA MIERDA. QUEREMOS COMPARARNOS CON ALEMANIA; CANADA, CON PAISES DE VERDAD, DESARROLLADOS, CON LOS DE POLÍTICAS PENSADAS, QUE INCLUYEN A TODOS, NO CON MIERDAS COMUNISTAS QUE CAGAN DE HAMBRE A SU PUEBLO Y NO LES DAN OPORTUNIDAD DE UNA MIERDA CERRANDOLE TODAS LAS PUERTAS. QUEREMOS SER ARGENTINA, UN PAIS PROMETEDOR, CON LOS MEJORES PROFESIONALES; LOS MEJORES ALIMENTOS; Y NO UNA MIERDA COMUNISTA QUE SE ESCONDE DETRAS DE LAS GUERRILLAS Y EL ODIO POR TODO, SIENDO SU UNICO OBJETIVO POLITICO, HACIENDO CADA DIA MAS IGNORANTES Y VAGOS A SU GENTE POR CONVENIENCIA POLITICA Y ECONOMICA.

¡ Por último, antes de que me olvide...!!
CRISTINA, SOS UNA ARROGANTE HIJA DE REMIL PUTA Y ANDATE BIEN A LA RECONCHA DE TU RECONTRAREPUTISIMA MADRE QUE TE RECONTRA REMIL PARIO, COMEMIERDA, PUTA, Y SOBERBIA DE MIERDA, NO PUEDO AÚN ENTENDER COMO ALGUIEN PUEDE SER TAN TAN TAAAAANNNN HIJA DE PUTA!.


PASALO POR FAVOR A TODOS LOS QUE PUEDAS .... CAPAZ QUE SI TODOS LO REENVIAMOS LE LLEGUE, O AL MENOS A ALGUNA SOBRINA, HIJA O CONOCIDO Y PUEDA LEERLO.
GRACIAS.


JORGE DANIEL DÍAZ
D.N.I. 29.664.720

martes, 14 de abril de 2009

La culpa es de los Gobernantes

Esta frase, que no por conocida pierde importancia, reseña la forma de pensar de la mayoría de los argentinos. Lo cierto es que mientras sigamos pensando de esta manera, nuestros gobernantes se seguirán llenando de poder y de dólares. Los gobernantes en argentina, viven una realidad muy diferente a la que vive el pueblo, y no les interesa, en lo más mínimo, entender la realidad del pueblo argentino. Su única preocupación es acumular poder, para de esta manera, no correr riesgo en un futuro. Es decir, si tengo poder, económico fundamentalmente, puedo "untar" a cualquiera que pretenda ir en mi contra. No podemos permitir que se nos robe tan descarada mente, y además, los llamamos señores. Necesitamos ser Contadores para darnos cuenta que el 90% de los gobernantes nos roba?. Hasta un adolescente que dejó por un momento de mandar mensajitos de texto, se da cuenta. La función del gobernante, es, debe ser y será siempre, salvaguardar los derechos y el bienestar del pueblo, para ello cada gobernante debe obtener un sueldo, para poder vivir dignamente y no padecer, para que su mente esté lúcida. Pero de ahí, a tener mansiones, grandes extensiones de tierra, flota de vehículos... etc. es imposible. Simple, en ningún país del mundo, un "empleado" puede vivir mejor que el "empleador". Les quedó o lo froto un poco. No permitamos, como empleadores, que nuestros empleados se llenen los bolsillos con lo que nos pertenece, con lo que diariamente nos ganamos. Nosotros, como ellos, merecemos vivir en una vivienda, tener un vehículo y lo que es mucho más importante "comer todos los días". No nos engañemos, la culpa no es de los gobernantes, que viven como se les place, la culpa es nuestra que no nos involucramos y permitimos que nos convoque gente como moyano, d'elia, buzzi, miguenz; agrupaciones como madres, hijos, etc. que persiguen intereses particulares y no del pueblo. Empecemos a involucrarnos en serio, y si estos personajes nos roban, que los gobernantes honestos votados por el pueblo, los encierren y les confisquen todo y que vivan para ver lo que hicieron y lo que no se debe hacer.

lunes, 13 de abril de 2009

Empecemos a tomar conciencia del país en el que vivimos. Recuede, si ud quiere que el país cambie, empiece por cambiar ud., hoy tiene la oportunidad de hacerlo, como otras tantas, no se equivoque y el país se lo sabrá agradecer, ud mimo se agradecerá, eso ya es suficiente. Ud. como muchos se preguntará, por que ganan siempre los mismos?. Ganan los más votados, los más votados son normalmente los que apuestan a la inconsciencia colectiva de las personas y no a los que, como vos, pensamos en un país diferente. Apuestan a las personas que normalmente no tienen futuro y se conforman con lo poco que tienen. En la argentina ese porcentaje llega a la cifra alarmante del 40% y si a eso le sumas algún consiente que entendió mal un mensaje, con poquito se llega a 50%. El tema es si el 60% de alfabetos, consientes, entendidos... etc. somos lo suficientemente inteligentes para ponernos de acuerdo y no votar a estos personajes. La respuesta es simple, nunca nos hemos puesto de acuerdo, y cuando nos encontramos nos enteramos que nos equivocamos nuevamente. Creo que estos pendejos van a seguir ganando las elecciones, porque los que tenemos un poco de conciencia no queremos involucrarnos, nos falta coraje y compromiso. Solo nos falta gritar, salven se como puedan.